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dilluns, 15 de juny del 2015

II ENCUENTRO ZARCO


   ENCUENTRO ZARCO-13-JUNIO-2015




 






ZARCO era mi abuelo Luis Hilario, lo era de apellido y en sus ojos brillaba el mar azul claro que según leo, hace 8000 años había mutado en un solo individuo al noroeste del mar negro.












 





8000 años oscuros porque no fue hasta 1965 más o menos cuando yo conocí a mi abuelo y tuve referencias de algún antepasado suyo.

Por el conozco que su padre se llamaba Domingo y era de Corral de Almaguer, pueblo donde numerosos Zarco transitan aún por sus calles, como Felipe Arévalo Zarco que el mes pasado vendió los cupones de la once premiados con un millón de euros.

El padre de Domingo Zarco se llamaba León pero al desconocer su segundo apellido ya no he podido remontar la búsqueda.

Se había celebrado el año pasado el primer encuentro Zarco que convocaron los monteños con este apellido en Mota del Cuervo gracias a los trabajos de investigación de José Zarco, pero cuando tuve conocimiento de ello más de cuatrocientos zarco de toda España se habían reunido y regresado a sus hogares.

Por eso me ha encantado la cita convocada por internet y supervisada por Pedro Cano Zarco que como yo lleva el Zarco de segundo apellido.

Soy una persona de casi 65 años que cuando se dio cuenta de bien mayor que seguía siendo un niño, se aferro a ello y sujetó la ilusión sin dejarla marchar con todas las fuerzas que la mente y el cuerpo le permiten, de este modo el encuentro Zarco es para mi una suerte de narración con la fuerza de Alicia en el país de las maravillas.

Luis Hilario mi abuelo tuvo tres hijos con Luisa que se llamaron Juana ,Rosa y Ramón.

Juana me tuvo a mi con la intervención de Benjamin y Rosa con ayuda de Antonio ha criado dos hijos que son Jordi y Marta. Ramón el pequeño de los tres hijos de Luis Hilario con ayuda de Dolores tuvo a Eva que es la única de los cuatro nietos de Luis Hilario que lleva el Zarco como primer apellido.

Así las cosas, la rama Zarco que vino a Barcelona desde Corral de Almaguer se perderá para siempre en la transmisión hereditaria del apellido, no así su mensaje genético que seguirá las leyes de la naturaleza y que desde antes de que los ojos aguamarinos aparecieran al noroeste del mar negro caminan silenciosos entre nosotros.

Y reconstruiré su historia hasta donde pueda y si hace falta adornaré con cenefas de fantasía el caminar de los zarco por esta mancha redescubierta para mi y de la que como de mi abuelo apenas tenía noticias.

Foto de familia

Todos ellos son los que con el mensaje de sus antepasados han arribado a esta Itaca del presente y son conscientes de ello, todos ellos sienten la misma ilusión que yo siento por reconstruir su pasado y describir el esfuerzo por vivir y de algún modo sobrevivir en el recuerdo.

A todos desde mi corazón un gran abrazo.

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